La decisión del Consejo implica una reducción de emisiones de CO2 para los fabricantes de automóviles de un 15% en 2025 y de un 35% a partir de 2030, respecto a los objetivos que había para 2021, tanto para nuevos turismos como furgonetas.

El acuerdo adoptado permitirá al Consejo iniciar las negociaciones con el Parlamento (PE) y la Comisión (CE) para pactar el reglamento final, que deberá acordarse antes del final de la Legislatura europea.

España ha apoyado "un acuerdo progresista y ambicioso del 35% hacia arriba, es decir, pensando más en que la decisión final quede entre el 35% y el 40%", ha indicado la ministra. 

Ribera ha resaltado que la decisión adoptada permitirá a la industria del automóvil "poner en marcha una hoja de ruta coherente con los objetivos comunitarios, que visibilice cómo este sector se anticipa y se prepara para innovar y realizar la necesaria transición hacia una movilidad limpia y respetuosa con el medio ambiente y la salud".

"Este acuerdo es una oportunidad para que la industria del automóvil lidere la transición hacia una movilidad libre de emisiones de CO2, principal gas causante del calentamiento global", ha señalado la ministra. "España no puede vivir al margen de un proceso de cambio tan profundo en la movilidad, ni tampoco de las demandas de calidad del aire y la salud pública", agregó.

Ribera sostiene que el camino hacia la descarbonización del transporte ya está en marcha, y es conveniente que los fabricantes españoles se posicionen en la producción de vehículos de cero emisiones para mantener su competitividad  si no quieren perder competitividad en el futuro respecto a los fabricantes asiáticos.