El negociador de la UE, Michel Barnier, a su llegada al Consejo Europeo.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han aprobado el acuerdo de retirada de Reino Unido de la UE que estipula las condiciones del divorcio entre ambas partes así como la declaración sobre sus futuras relaciones.

Así lo ha confirmado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Tras la luz verde de los países de la UE, el acuerdo deberá ser ratificado por el Parlamento británico y la Eurocámara, que prevé votarlo entre enero y febrero.

Los líderes comunitarios han coincidido en calificar la jornada como un día aciago para la historia de la construcción europea, pero también han considerado el pacto como "el mejor posible". "Es un día triste, una tragedia", ha resumido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien aun así ha afirmado que el documento es la "mejor" salida que se ha podido alcanzar. El negociador de la UE, Michel Barnier, ha augurado que ambas partes seguirán siendo "aliados, socios y amigos" tras la separación formal del próximo 30 de marzo. "Hemos trabajado y negociado con el Reino Unido, nunca contra Reino Unido", agregó Barnier sobre el pacto alcanzado entre ambas partes. 

El acuerdo del Brexit ha saltado un nuevo obstáculo este domingo, con la aprobación por parte de los líderes de los Veintisiete miembros que quedarán en la Unión Europea cuando Reino Unido la abandone del texto legal que regula los términos del divorcio, que aún debe superar su tramitación parlamentaria a ambos lados del Canal de La Mancha, así como de la declaración política que establece los parámetros en los que se negociará la relación futura entre Londres y Bruselas.

"Los Veintisiete han respaldado el acuerdo de retirada y la declaración política sobre las futuras relaciones entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido", ha escrito el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en su cuenta de Twitter, poco después de los jefes de Estado y de Gobierno comenzaran su reunión en Bruselas, un puro formalismo después de que, a lo largo de los últimos días, se limaran las últimas asperezas del texto y, en particular, las reticencias españolas en torno a Gibraltar.

Pese al acuerdo, el ánimo que traslucían las declaraciones de los líderes no era precisamente de alegría, sino más bien de resignación ante la consumación de un divorcio que pone fin a más de cuatro décadas de convivencia. "Es un momento trágico, una tragedia", resumía el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, antes de la reunión.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, decía sentir "tristeza de ver a la Unión Europea reducirse", un sentimiento que también recogía el presidente español, Pedro Sánchez: "Este es un día triste para todos aquellos que somos europeístas". El canciller alemán, Angela Merkel, reconocía debatirse entre la "tristeza" y el "alivio" de tener un acuerdo: "Por un lado, es trágico que el Reino Unido salga de la UE tras 45 años, pero tenemos que respetar su decisión y el voto de los ciudadanos británicos", reconocía.

En cualquier caso, todos se han esforzado por trasladar que el acuerdo alcanzado entre Bruselas y Londres es el mejor y el único aceptable para ambas partes, por lo que han instado a los diputados británicos a aprobarlo, ya que la tramitación en Parlamento de Westminster se alza ahora como el principal escollo para el texto.

“Este es el mejor acuerdo posible. Invito a quienes tienen que ratificar este acuerdo en la Cámara de los Comunes a tomar esto en consideración“

"Este es el mejor acuerdo posible. Invito a quienes tienen que ratificar este acuerdo en la Cámara de los Comunes a tomar esto en consideración. Este es el mejor acuerdo posible para Gran Bretaña. Este es el mejor acuerdo posible para Europa. Este es el único acuerdo posible", ha reiterado Juncker.

También la primera ministra británica, Theresa May, ha lanzado el mismo mensaje: "Logramos el mejor acuerdo posible, como se ha reiterado hoy, es el mejor acuerdo disponible y es un buen acuerdo para el Reino Unido", con el argumento esencial de que "protege la integridad" del país.

"En cualquier negociación, no logras todo lo que quieres. Pienso que los británicos comprenden eso", ha indicado May, que ahora afronta la parte más complicada del proceso: convencer a una mayoría de parlamentarios británicos, de uno y otro signo político, para que respalden el texto.

El acuerdo de retirada debe ser ratificado en el Parlamento británico y en el Parlamento Europeo, donde, según ha avanzado su presidente, Antonio Tajani, será votado en febrero o marzo del año que viene.

Asimismo, el texto necesita la aprobación de los Veintisiete a nivel de ministros en el Consejo de la Unión Europea por mayoría cualificada reforzada, es decir, que al menos el 72% de los países vote a favor y que esos Estados representan al menos el 65% de la población de la UE, aunque no se esperan problemas en este sentido.

"No hay plan B", advertía, por su parte, el primer ministro holandés, Mark Rutte, agitando el fantasma de una ruptura sin acuerdo que, según todas las previsiones, resultaría en un caos jurídico que afectaría gravemente a la economía. "Si alguien en Reino Unido cree que votando 'no' conseguirá algo mejor, está equivocado", recalcaba.

"Ahora es momento de que todos asuman su responsabilidad. Todos", indicaba el jefe negociador europeo, el francés Michel Barnier, a su llegada a la cumbre. Barnier ha recalcado que la Unión EUropea "nunca" ha negociado "en contra de Reino Unido" y que ahora se deben dar los pasos necesarios para construir una relación ambiciosa y de confianza para el futuro: "Seguiremos siendo aliados, socios y amigos", ha concluido.

Mantener los vínculos

Junto al pacto de retirada y la declaración política, los Veintisiete han aprobado unas conclusiones en las que piden a la Comisión Europea, la Eurocámara y el Consejo dar "los pasos necesarios" para garantizar la entrada en vigor del acuerdo de salida el 30 de marzo de 2019, el primer día en el que el Reino Unido no será miembro de la Unión Europea.

También subrayan la determinación del club comunitario de tener una asociación "tan cercana como sea posible" con el Reino Unido en el futuro. "El enfoque de la Unión seguirá estando definido por las posiciones y principios generales establecidos en las directrices del Consejo Europeo previamente acordadas", señalan los mandatarios.

En cualquier caso, la ratificación del acuerdo de retirada no será el final del camino, ni mucho menos: una vez ejecutado el divorcio, habrá que establecer los términos de la futura relación, en una negociación que se antoja aún más complicada tanto para Londres como para Bruselas.

Así, lo ha subrayado Donald Tusk en su rueda de prensa, al advertir de que en el futuro espera "un proceso difícil de ratificación, así como de negociaciones adicionales". Pese a todo, el presidente del Consejo Europeo apelaba a la vinculación de los viejos aliados: "Pero, con independencia de cómo termine todo, una cosa es segura: seguiremos siendo amigos hasta el final de los tiempos, y un día más allá".

Pedro Sánchez, ha exhibido como un triunfo los acuerdos cerrados en Bruselas sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea y, en particular, las declaraciones que aclaran que España tendrá la última palabra en cualquier negociación sobre la relación futura con Gibraltar.

"Con la salida del Reino Unido perdemos todos, sobre todo el Reino Unido, pero en relación con Gibraltar, España gana y gana Europa", ha asegurado Sánchez en su comparecencia ante los medios de comunicación en Bruselas, después de que los Veintisiete países que quedarán en la Unión Europea aprobaran el acuerdo de retirada y la declaración política que sienta las bases de la relación futura con Reino Unido.