Donald Trump, y su antecesor en el cargo, el demócrata Barack Obama, se disputan el mérito de la actual situación de bonanza económica en los días previos a las elecciones legislativas del próximo martes.

El viejo adagio electoral de "Es la economía, estúpido" se ha convertido en el mantra que repite una y otra vez Trump en su agitada gira por el país para apoyar a los aspirantes republicanos a la Cámara de Representantes y el Senado.

"Tenemos la mejor economía que jamás ha tenido el país y aún está mejorando.Solo hay que mirar los números", dijo Trump en un reciente acto electoral en Montana y con su habitual inclinación a la hipérbole.

Trump asegura que la aceleración económica es consecuencia de su agresivo estímulo fiscal, compuesto por fuertes recortes de impuestos a las empresas y en menor medida a los trabajadores, aprobado a comienzos de año, así como de su agenda de desregulación federal.

Alerta, además, que, de regresar los demócratas al poder, la economía se frenaría en seco.

Los indicadores muestran que la primera economía mundial disfruta de un momento dorado, pero están lejos de reflejar récords históricos.

La tasa de desempleo se situó en octubre en el 3,7 %, la menor en casi medio siglo.