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El sector turístico está viviendo buenos momentos en Canarias. ¿Qué valoración nos hace?

Bueno, el auge turístico en Canarias en general, y en Las Palmas de Gran Canaria en particular, no es nuevo. Al menos, en lo que respecta a esta temporada. Ya llevamos unos cuantos ejercicios en los que la ciudad ha ido incrementando sus registros, hasta llegar a los actuales. Es cierto que en ello ha influido la situación geopolítica, que ha afectado a otros destinos, pero tampoco hay que desmerecer nuestros propios atractivos para el turista, nuestra situación geográfica y conectividad respecto al viajero peninsular y europeo… Y nuestros encantos particulares, que tenemos muchos: no sólo hablamos de sol y playa. En general, estamos contentos con la coyuntura, pero también muy responsabilizados para saber establecer unas pautas que nos lleven por el buen camino a la hora de posicionarnos a medio y largo plazo de forma sostenible para nuestro sector y nuestros mercados.

Con respecto a Las Palmas de Gran Canaria, ¿cuál es la situación? ¿Qué previsiones tienen para este año?

Las Palmas de Gran Canaria es un destino singular dentro de Canarias. Para empezar es un destino urbano: somos la mayor población del Archipiélago, y estamos siempre entre las diez ciudades más pobladas del Estado. Hoy tenemos a unos 400.000 turistas alojados al año en hoteles y apartamentos, un cifra equivalente casi al censo de ciudadanos del municipio. Y eso nos obliga a ser responsables a la hora de asimilar el momento turístico.

Por otra parte, dentro de esta singularidad que ofrece la ciudad, nuestro turista tienen perfil heterogéneo: no hablamos únicamente del bañista que quiere tomar el sol en Las Canteras. Tenemos comunidades consolidadas de viajeros nórdicos que pasan desde hace años el invierno en la ciudad. Un boom de turistas italianos, turistas de negocios que celebran sus congresos en la capital, excursionistas que proceden del Sur turístico de Gran Canaria, más de 600.000 cruceristas al año (que se convierten en prescriptores del destino, subiendo en sus breves excursiones multitud de imágenes de la ciudad a sus perfiles sociales), deportistas que se preparan durante el invierno en la ciudad (surf, vela, natación…)… y un interesante perfil contemporáneo: el del nómada digital, que viene a pasar temporadas largas al tiempo que sigue trabajando gracias a internet. En este punto, nos hemos convertido en uno de los principales destinos urbanos en el mundo para estos remote workers: gente joven, activa, que quiere disfrutar de la posibilidad de hacer deporte al aire libre durante todo el año, anima la vida urbana y establece sinergias con los numerosos espacios coworking que han surgido en los últimos años. Este perfil, realmente, nos interesa mucho y nos da un punto de distinción como la ciudad cosmopolita que ya somos y siempre hemos sido. En general, nuestra previsión para este año se sitúa en los niveles que hemos alcanzado en las últimas temporadas, con una demanda que cubre nuestra oferta.

¿Le preocupa la recuperación de los mercados en el Mediterráneo y si puede incidir negativamente en el número de visitantes a Canarias?

No nos preocupa en exceso. No establecemos política en función de los números, ni los aprovechamos para presumir de gestión. Ahora mismo estamos en el límite razonable para un destino como nosotros, y no establecemos el objetivo de crecer en visitantes. Sí en que estos se ajusten a los criterios de un Turismo de calidad, que se interese en nuestros atractivos. Esto es, buen tiempo todo el año, sí, pero también nuestra historia, nuestra amplia oferta cultural, nuestros valores paisajísticos o nuestra oferta gastronómica, que es algo que han valorado muy bien los visitantes en los estudios de reputación on-line que tenemos. En estas temporadas sí creo que hemos aprovechado la situación geopolítica para posicionarnos aún mejor, y tenemos mayor visibilidad. En 2017 fuimos primer destino emergente en Europa para Trip Advisor, por ejemplo, y ese es un terreno ganado que si hacemos las cosas bien será difícil ceder en el futuro.

Una de las cuestiones que le preocupa a usted es lograr que la Ciudad sea un destino sostenible. ¿Cuál es el plan para lograr este objetivo?

Desde luego que tenemos un plan. En concreto, un Plan de Marketing Turístico al que tratamos de ajustarnos en todo momento, elaborado conforme a criterios técnicos y que hemos trasladado a los diferentes sectores afectados por el Turismo en la ciudad: establecimientos hoteleros y apartamentos, restauración, guías, transportes… Es un plan que nos define como destino turístico urbano, algo que constituye nuestro mantra. Que subraya nuestra condición de ciudad portuaria y cosmopolita, con más de cinco siglos de historia, con museos y un casco viejo que es cada vez más admirado, con playas como Las Canteras y con una intensa vida urbana. Tenga presente que en la ciudad no hay, por ejemplo, restaurantes para turistas: el viajero que llega aquí se mezcla con el local, participa de la vida de la ciudad y se mantiene un constante intercambio de experiencias. Eso es algo que nos hace crecer como ciudad, nos consolida como destino turístico y nos anima a seguir trabajando con una hoja de ruta muy bien definida.

La sostenibilidad también pasa porque el sector aplique políticas de empleo que lleven a la calidad del mismo. ¿Le preocupa?

Por supuesto. Aunque esa no es una cuestión exclusiva del sector turístico: más bien, una tendencia establecida tras los años más duros de la crisis. Estamos por empleos de calidad y estables que nos ayuden a progresar como sociedad. Si el sector va bien, será más sencillo de conseguir.

También la propia capacidad del destino y el equilibrio con la población residente es importante. ¿Dónde está el equilibrio?

El equilibrio está justo en la condición de ciudad que acoge a los visitantes, y los integra en su rutina diaria. No somos un destino de resorts, para entendernos. Que por otra parte pueden estar muy bien, pero que no encajan en una capital como la nuestra. El equilibrio perfecto estaría en consolidar un turismo de calidad, algo que en buena parte tenemos ya, sin afectar al carácter de la ciudad. Es más, Las Palmas de Gran Canaria ha formado su carácter como gran ciudad durante el último siglo gracias en buena medida al flujo constante de visitantes que nos han llegado por el Puerto de La Luz. Por eso hay pequeñas comunidades de hindúes, coreanos o africanos desde hace décadas. Quizás para una ciudad tradicionalmente cosmopolita ese equilibrio sea más sencillo de conseguir que para un destino sin tanto hábito de acoger a los foráneos. Desde que los ingleses se convirtieron en nuestros primeros turistas a principios del Siglo XX eso no ha sido un problema para nosotros.

Las Palmas de Gran Canaria, es un destino inteligente. ¿Qué implica este hecho?

Implica, lo primero, que la ciudad progresa. Hoy, en el contexto del turista 'social' siempre conectado a las redes, este concepto 'smart' es también muy interesante. El local y el visitante pueden aprovechar ya servicios como el alquiler inteligente de bicis, un servicio de transporte urbano que cada vez más incorpora estas herramientas, una señalética que provee una información veraz sobre el destino en el acto… Desde luego que se ofrece más. Los nómadas digitales también tienen un entorno urbano muy valorado por su conectividad, algo que necesitan para su desarrollo profesional.

La actividad cultural es una pieza muy importante para ofrecer a los turistas. ¿Está satisfecho con la oferta?

Tenemos cada año un Carnaval de fama mundial, un Festival Internacional de Cine orientado a la exposición de las nuevas tendencias en el Séptimo Arte, un Festival Internacional de Teatro y Danza con una oferta de espectáculos al aire libre muy interesante, un Festival Cero de música indie, una temporada de Ópera desde hace medio siglo, las Fiestas Fundacionales de la ciudad cada verano (con tres semanas de conciertos y actos), un extenso programa navideño (con un singular Belén de Arena en Las Canteras)… Y a eso hay que sumar las programaciones del Auditorio Alfredo Kraus, el Teatro Pérez Galdós o el Teatro Cuyás, por ejemplo, o los museos como la Casa de Colón, el Castillo de Mata, el Castillo de La Luz, la Casa-Museo Pérez Galdós, El Museo Canario, el Centro Atlántico de Arte Moderno… Más las producciones privadas. Sinceramente, la oferta es impresionante, siempre con una gran asistencia de público y con una amplia audiencia. Siempre hay algo que ver en Las Palmas de Gran Canaria.

Es verdad que otra característica es la posibilidad de compras ¿Qué implica la oferta comercial para los visitantes?

Pues que tiene a su alcance toda la oferta comercial actual en grandes cadenas y franquicias, en más de media docena de grandes centros cerrados… Y zonas comerciales abiertas como las de Triana o Mesa y López. Comprar es sencillo en la ciudad, los núcleos comerciales son accesibles, y siempre están acompañados de una notable oferta gastronómica.

¿Y la gastronomía?

 

Es uno de los atractivos que más valora nuestro turista. Como nuestra ciudad, nuestra cocina es tradicionalmente cosmopolita. Además de poder encontrar las delicias típicas canarias, el viajero puede conocer una variedad impresionante de establecimientos con una revisión contemporánea de esa cocina local, una carta de platos de fusión única y restaurantes de comida internacional de prácticamente todos los rincones del globo. Además, el turista puede disfrutar de esto a precios razonables (en distintas gamas)… y en muchas ocasiones, al aire libre, en terrazas en las que también convive con el público local. Con productos de la tierra de calidad, como los que se exponen en nuestros mercados municipales. Es algo de lo que estamos muy orgullosos.

Toda esta oferta hay que venderla. ¿Cómo lo hacen?

La promoción de la ciudad se enfoca hacia canales convencionales, como las campañas de Marketing que se desarrollan en función de nuestro Plan deMarketing Turístico. Pero también día a día en las diferentes redes sociales, que son muy importantes. También establecemos acciones periódicas en la ciudad y en el exterior, como workshops o jornadas de trabajo. E intentamos mantener un contacto directo con prescritores que también sobresalen por su presencia en internet. Caminamos en distintas direcciones con un mismo objetivo, e intentamos además mantener sinergias interesantes con la promoción de Gran Canaria y Canarias. Al fin y al cabo, como destino urbano singular, también añadimos valor a la oferta global del Archipiélago.

¿Qué implica el turismo de cruceros para la ciudad?

 

Para empezar, somos el primer puerto de cruceros de todo el Estado en invierno. Es siempre interesante, porque el crucerista también es un prescriptor, que con muy poco tiempo para visitar la ciudad suele difundir muchos contenidos sobre ella. Amplia los perfiles de turista que recibimos y nos ayuda además a consolidar una imagen de marca sólida como destino turístico urbano.

Uno de los temas que preocupa mucho a la población es el turismo vacacional. ¿Cuál es la solución?

Somos bastante críticos con la vivienda vacacional. La solución está en una regulación consensuada, para adoptar medidas que no tengan un impacto en el carácter de la ciudad y en las condiciones de vida del vecino. Tengo muy claro que hay que separar el alquiler vacacional del uso residencial, que debe haber una regulación autonómica sólida… y que la ciudad es el destino más afectado por este fenómeno en toda Canarias, porque somos su municipio más poblado. Queremos reglas para combatir lo nocivo de este fenómeno.

También la mejora hotelera y la renovación de la oferta es necesaria. ¿Qué planes tienen para que sea una realidad?

En este punto, mi visión es que debemos tener una oferta acorde con la demanda que podemos ofrecer. En este sentido, la propia iniciativa privada se está encargando de una interesante renovación de inmuebles, así como de presentar iniciativas para nuevos establecimientos que se permiten en la ordenación municipal. Hay también pequeños hoteles boutique nos parecen muy interesantes, hostales para jóvenes o nómadas digitales con una estética igualmente atractiva… Podemos decir que estamos en un momento de verdadera renovación de la oferta, de momento en los márgenes razonables que podemos permitirnos como ciudad.