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Las retenciones en la Autovía del Norte TF-5 son un problema viejo, que se ha recrudecido en los últimos tiempos de manera potente, produciendo enormes dificultades e inconvenientes de todo tipo con una gran contestación de la ciudadanía. Después de viejas peticiones, se tenía prevista una reunión de los Alcaldes del Norte con el Consejero de Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Canarias, que de manera inopinada fue suspendida por “razones de agenda” del Sr. Consejero. Desde luego, tenemos que expresar, como mínimo, nuestra sorpresa de que una reunión de esta importancia, por la gran cantidad de ciudadanos a los que afecta el tema a tratar, se suspenda a última hora, y sine die, por cuestiones de agenda.

No vamos a realizar valoraciones del hecho; pero en todo caso, lo único que esperamos es que cuando estas líneas salgan a la luz, la reunión ya se haya celebrado.

Y también, y esto es lo importante, esperamos que en la reunión el Sr. Consejero aporte soluciones a los problemas, o al menos algunos paliativos a aplicar en un tiempo razonable, y que no se trate de una nueva sesión de repetición de argumentos justificativos del porqué de la situación, ya de todos conocidos, con el objeto de repartir responsabilidades y calmar tormentas. Los Alcaldes, por cortesía y respeto institucional, tendremos que estar calmados, pero los ciudadanos que nos acucian, desde luego, no lo están. Como decíamos, este no es un problema nuevo, podemos decir que se trata de una cuestión de décadas, de la que se ha venido hablando profusamente y largamente, y que se ha llegado a este estado porque la situación no se ha abordó con la prontitud y decisión que las previsiones sobre su negativa evolución requerían en su debido momento.

No se trata de pedir ahora explicaciones, ni dación de cuentas a los actuales responsables – aunque sí a las fuerzas políticas que han estado largo tiempo en los gobiernos de la región - pues tal planteamiento contribuiría poco a lo que es perentorio en estos momentos, que es la búsqueda de soluciones, ya sea con carácter transitorio, para minimizar los tremendos efectos y perjuicios que se está produciendo diariamente a miles de tinerfeños, residentes preferentemente en el norte de la isla.

Después de años, quizás demasiados, de discusión, dudas, propuestas, alternativas, anteproyectos e incluso proyectos, parece que se ha llegado a un consenso general sobre por dónde deben ir las soluciones a los problemas de movilidad en la isla de Tenerife, que deben ser una combinación de acciones que comprenda: a) la mejora y ampliación de la infraestructura viaria; la racionalización en el uso de la misma; b) la mejor dotación de servicios de transporte público y acceso a los mismos; c) el cambio en la cultura y en los hábitos de movilidad de la población, concentrados casi exclusivamente en el vehículo particular de uso individual, y c) la descentralización de los servicios públicos, y particularmente los sanitarios, concentrados excesivamente en el área metropolitana, entre otras respuestas de carácter menor. Y de esto es de lo que queremos hablar, de las obras importantes pendientes : el tramo El Tanque-Santiago del Teide, con el túnel de Erjos, la ejecución del carril bus-VAO de la TF-5; el tercer carril entre Guamasa y Las Chumberas, y el tramo Icod de los Vinos-Los Realejos, que son obras cruciales para abordar el problema que tratamos.

Lo preocupante es que se fije el plazo de 2021 para la finalización de estas obras, porque a nadie se le escapa que en este plazo es inasumible y que en muy poco tiempo, las actuales carreteras tinerfeñas llegarán fácilmente a situaciones límite, y a su practico bloqueo en horas y días punta. Es preciso pues abordar de forma inmediata estas actuaciones y acelerar al máximo su ejecución, al tiempo que se debe afrontar otras actuaciones complementarias que en su conjunto palien el problema que estamos sufriendo. En ese sentido, y en el campo de las infraestructuras, será necesario otras obras de orden de orden medio que puedan ser una oportunidad para redireccionar parte del trafico norte-sur hacia el oeste –aún sin terminar el cierre de Erjos- y evitar su paso por La Laguna-Las Chumberas, así como otras de carácter menor que eviten la formación de retenciones en puntos concretos del viario.

Así, parece muy razonable pensar que la instalación de carriles de desaceleración entre Los Realejos y San Juan de la Rambla, la terminación del tramo San Juan de la Rambla-Buen Paso, y la mejora del tramo de la carretera actual desde la finalización de anillo insular en el Tanque hasta Santiago del Teide, que pueden atraer un buen volumen de tráfico desde el Valle de la Orotava hacia el Sur y Sureste de la isla por Erjos, en vez de afrontar las interminables colas que se forman desde el Sauzal al Padre Anchieta. Por otro lado, es preciso facilitar un acceso directo y fácil desde la Isla Baja e Icod de Los Vinos al anillo insular, aun no estando terminado, creando una conexión rápida para los municipios del arco Buenavista-Icod con una vía paralela Barranco del Preceptor, desde la Variante Norte de Icod de los Vinos hasta el tramo del anillo insular ya terminado. Pero como está ampliamente estudiado, la problemática de las retenciones no pasa solo por las obras de infraestructura de carácter máximo, sino en buena medida por otras actuaciones que producirán importantes mejoras de fluidez y seguridad de la circulación y que por otro lado, alguna de ellas, causaran un probable cambio de sentido hacia el oeste de parte del tráfico norte-sur, que en la actualidad discurre hacia el este por la conexión de la Chumberas, lo que ayudará a disminuir la densidad del tráfico hacia el área metropolitana.

Las obras de infraestructura, mayores o menores tendrían que complementarse con actuaciones de carácter operativo de ordenación del tráfico, la racionalización del uso y ocupaciones de las infraestructuras actuales, la potenciación del transporte público, el esfuerzo por el cambio de hábitos de los conductores y una cuestión fundamental, la descentralización de los servicios desde el área metropolitana hacia las zonas sur y norte de la isla.

En este sentido, la descentralización de los Servicios Sanitarios con especial atención a la culminación del Hospital del Norte, que aparte de razonamientos estrictamente sanitarias, colateralmente contribuirá en gran medida a paliar el problema de las retenciones de la TF-5. El Hospital del Norte debe ser completado en sus instalaciones físicas, en sus dotaciones de sistemas y equipamiento de material sanitario, quirúrgico y de urgencias, y en sus dotaciones de personal sanitario, suficientes para que llegue a ser el verdadero hospital de segundo nivel que estaba previsto. Esto permitirá la ampliación de su área de influencia hasta el Valle de la Orotava, en aquellos servicios que determine y obligatoriamente ordene la administración sanitaria, lo que implicará el aumento sustancial de los usuarios que pueda atender, con la reducción, en relación con el tema que nos ocupa, de un gran número de traslados al Hospital Universitario y la consiguiente menor ocupación la autovía TF-5 en dirección Santa Cruz.roblemas básicos del bienestar social en España